19 de marzo de 2020

Guenón y el Hinduismo

La tradición hindú es omnipresente en la obra de René Guénon, que la consideraba como "la herencia más directa de la Tradición primordial". Si sólo dedicó dos obras al hinduismo propiamente dicho (más una recopilación póstuma de estudios y actas), no hay ninguno de sus otros libros donde la India - su metafísica, su cosmología, sus ciencias tradicionales, su organización social - no aparezca como una referencia principal, casi absoluta, tanto que algunos pudieron preguntarse, en su vía personal, no abrazó el hinduismo más bien que el islamismo.

Paul Chacornac, su primer biógrafo, nos proporciona una respuesta que satisfizo a muchos: "Las modalidades de iniciación hindú vinculadas a la institución de las castas, no se puede imaginar a un Occidental, por definición sin casta, acceder en ello. Por otra parte, el ritual hindú no se presta, de ninguna manera, a la vida occidental, mientras que el ritual islámico, cualesquiera que sean las dificultades prácticas que presenta, no es a pesar de todo incompatible con la vida del Occidental el moderno. " A que se puede oponer que hay a pesar de todo ejemplos, raros pero no dudosos, de Occidentales que se integraron en el hinduismo ; si Guénon hubiera decidido vivir en India, habría llevado ciertamente la vida ritual de un hindú, al igual que, establecido en Egipto, él llevó la vida ritual de un musulmán. No se ve pues, en su caso tan excepcional, imposibilidad radical "que se ha convertido en hindú", el concepto de "casta" borrándose en algunos tipos de iniciación y que no tienen ya el menor sentido en el caso del samnyâsin. La "conversión" al islam - bien previo, como es sabido, a la instalación en Egipto - se explica quizá por el lugar "intermedio" entre el Este y el Occidente que ocupa esta tradición, de acuerdo con la propia función intermedia de Guénon, y también por el carácter "último" de la religión del Profeta, en correspondencia con el carácter último del mensaje "guénoniano".

Serían allí, sin embargo, motivaciones bastante abstractas, incluso para un hombre cuya vida reviste un innegable "simbolismo" y que tenemos cada vez más tendencia a "mistificar". La verdadera razón de la "elección" de una forma tradicional (elige, se elige?) esté incluida en la intimidad misteriosa de cada ser y no es comparable a una estrategia militar o a un matrimonio de conveniencia.

Algo menos inútil y también poco resoluble aparece en esta cuestión muchas veces planteada: Guénon, en sus años de formación parisienses, tuvo uno o varios maestros hindúes? Cualquiera que fueran sus dones intelectuales, es difícil creer que haya podido llegar solo o con la ayuda de algunos libros a esta comprensión luminosa del Vêdânta que manifiesta a partir de la edad de veintitrés años, en sus primeros artículos publicados bajo el nombre de Palingenius en la Gnosis. Menos a ir a buscar explicaciones fantásticas, es necesario pues suponer un encuentro y un contacto humanos, una transmisión oral y directa. Pero esta misma transmisión no podía indudablemente venir de los indianistas franceses, quienes Guénon tomó algunos cursos, ni de los miembros de la Sociedad teosófica, cuya enseñanza era extravagante, ni de otras individualidades neo-espiritualistas viviendo entonces en la capital. Nos inclinamos pues a creer a Chacornac cuando afirma: "Guénon tuvo un Maestro o Maestros hindúes. Es imposible tener la menor precisión sobre la identidad de este o estos personajes, y todo lo que se puede decir con certeza, es que se trataba en cualquier caso de uno o varios representantes de la escuela Védânta adwaita, lo que no excluye que allí tuvo otros." Lo que viene a corroborar el testimonio del Holandés Frans Vreede, que fue un amigo muy cercano de Guénon durante treinta años: "Él [Guénon] fue iniciado por un hindú, afiliado a una rama regular de un carácter iniciático que se remonta a Shankarâchârya."

Aparte de este "iniciador" del que es poco probable y por otra parte poco útil que se descubra nunca la identidad, Guénon tuvo también, a lo largo de su vida, buenos informadores de una determinada realidad india, tal Hiran Singh que le obtuvo una parte de su documentación para el Teosofismo, historia de una pseudoreligión (1921). Bastante gratuitamente, se supuso que los "contactos hindúes" de Guénon se pararon después de la publicación del Rey del mundo (1927), obra en la cual "habría dicho demasiado" sobre el Agarttha. Nada permite afirmarlo. Está claro que las afirmaciones severas (y a veces ligeramente excesivas) sobre el hecho de que Guénon se refirió a tal o tal personalidad hindú entonces al método - y dependiendo más bien del "neohinduismo" que del hinduismo ortodoxo - le atrajeron algunos rencores duros, no apagados aún hoy, en este medio que no es ni de verdad de Este ni de verdad de Occidente. Pero, a estas acideces residuales, se pueden preferir otros testimonios diferentemente convincentes, por ejemplo el de Roger del Pasquier: "Fue en 1949, en una estancia a Bénarès, que hice conocimiento de la obra de René Guénon. Su lectura me fue recomendada por Alain Daniélou, que había sometido las obras de Guénon a pandits ortodoxos. El veredicto de éstos estuvo neto: de todo los Occidentales que se ocuparon de las doctrinas hindúes, sólo Guénon, dijeran, de verdad incluyó el sentido. »

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