2 de noviembre de 2012

Schopenhauer y su Filosofía.

«El mundo es mi representación», así define Schopenhauer el espacio vital en que vivimos, aplicable a todo ser viviente, aunque el ser humano sea el único capacitado para llegar a conocer tal verdad, dadas sus capacidades reflexivas y de abstracción. Realmente no conocemos el sol o la tierra, sino el ojo que ve el sol y la mano que toca la tierra. Todas nuestras relaciones son encauzadas por el sujeto de nuestra percepción, que somos nosotros mismos. Esta debe ser la primera verdad a priori anterior al espacio, al tiempo o la causalidad.

Esa primera gran verdad, nos dice Schopenhauer, nos lleva ineludiblemente a otra que nos hará temblar: «El mundo es mi voluntad». Pero hasta llegar a esa reflexión hay que transitar un proceloso camino, el cual vamos a mostrar someramente en las líneas siguientes.

1. Sujeto-Objeto

El sujeto, es a la vez sujeto (en cuanto que conoce) como objeto (en cuanto que es conocido). Estas son las dos "mitades esenciales" del mundo. El objeto que se sitúa en el tiempo y el espacio; y el sujeto, que está más allá de estos últimos, puesto que existe completa e indivisiblemente en todo lo que se percibe. Sin embargo, ambas mitades están unidas hasta para el pensamiento, puesto que no tienen sentido ni existencia la una sin la otra. En última instancia, el cuerpo es «objeto inmediato del sujeto», ya que intermedia en la intuición de todo lo demás.

2. Las fuentes del conocimiento

La intuición, ya sea a a priori o empíricamente a posteriori, será la fuente de cualquier evidencia. A través de aquella, la facultad del juicio, transportará el conocimiento intuitivo a la conciencia abstracta, intermediaria entre el entendimiento y la razón, estableciendo directamente la verdad de los primeros juicios y de las verdades de la ciencia.

En su lado opuesto, el error, es «una conclusión de la causa por el efecto», al igual que la falsa apariencia. Su diferencia radica en que mientras la primera se afecta al pensamiento, la segunda se refiere a la intuición.

A través de estas premisas, y siguiendo la definición platónica de la actitud filosófica (reconocer la unidad en la pluralidad y viceversa), asegura el filósofo alemán que podremos descubrir el gran engaño, destapar el gran velo que nos engaña, que nos hace creer que el mundo existe más allá de lo que vemos. Schopenhauer, siguiendo a Rousseau, impele al ser humano a salir de su infancia perenne.

3. Buscando la salida

Sin embargo, esa salida será dolorosa. Para Schopenhauer, siguiendo a los estoicos, el mundo es sufrimiento. En realidad, toda su filosofía es un intento de buscar una salida, aunque aparentemente considere que no la hay, finalmente a través de la contemplación artística (apenas una huida) y la contemplación ascética, se puede buscar una salida al sufrimiento que llena el mundo.

Pero para llegar hasta ahí queda mucho camino por recorrer. Nosotros, en esta aproximación a su pensamiento, solamente hemos considerado el conocimiento, la facultad de juicio y lo que significa el error y la falsa conciencia. Pero nos queda analizar la representación intuitiva sola, aquella que enraíza con la voluntad. Para ello, nos dice Schopenhauer debemos girar nuestras miradas hacia las matemáticas, las ciencias naturales y la filosofía.

 

carloslimongi@yahoo.com

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