7 de octubre de 2010

El Mito y su Interpretación

El mito siempre ha sido tema de discusión sobre todo en cuanto se refiere a su origen e interpretación y he querido moldear unas breves palabras recogiendo datos de muchas fuentes para la conformación de lo que sería una breve nota. Sin la intensión de ser un erudito en el tema, trato de recopilar varios de los criterios que, de alguna manera, han estado vinculados a este fenómeno, tanto desde el punto de vista religioso, filosófico o de otras disciplinas que lo estudian.

El término "mito" tiene en nuestra cultura al menos dos significados, que además son contrarios entre sí:
  1. Invención imaginaria, fantástica, ficticia, irreal.
  2. Historia sagrada, y por tanto verdadera –se entiende que para los creyentes correspondientes.
Otros escritores lo agrupan un poco mas amplio:
  1. Es una narración de acontecimientos.
  2. Dicha narración tiene un algo de fantástico que hace difícil, en principio, su conexión con la vida “real” de los hombres.
  3. Los acontecimientos narrados son situados en un tiempo lejano, generalmente en el tiempo fabuloso de los “comienzos”.
  4. La narración reviste un carácter sagrado manifiesto o latente.
En general, es una narración que describe y retrata en un "lenguaje simbólico" el origen de los elementos y supuestos básicos de una cultura. La narración mítica cuenta, por ejemplo, cómo comenzó el mundo, cómo fueron creados seres humanos y animales, y cómo se originaron ciertas costumbres, ritos o formas de las actividades humanas. Casi todas las culturas poseen o poseyeron alguna vez mitos y vivieron en relación con ellos.

El mito trata de salvar la distancia que separa al hombre frente a un mundo extraño y desconocido, y en consecuencia inmanejable, con el que no es posible convivir armoniosamente. El hombre se halla como arrojado o perdido en el mundo, y necesita darle orientación y sentido a su vida, no se puede vivir en la permanente inseguridad de un mundo extraño y hostil, el hombre necesita instalarse en el mundo y sentirse como en su propia casa. Este es el sentido de los mitos, la religión y la filosofía. El mito, es pues, es un sistema de interpretación del mundo, de la naturaleza y del hombre que intenta ofrecer respuestas a las grandes cuestiones que afectan a la vida humana.

Habitualmente el mito más importante en una cultura es el mito cosmogónico. Cuenta cómo fue el origen del mundo. En algunos relatos, como el primer capítulo del Génesis bíblico, la creación del mundo procede de la nada (creatio ex nihilo). Los mitos egipcios, australianos, griegos y mayas también hablan de la creación a partir de la nada. En la mayoría de estos mitos, las deidades son todopoderosas. La divinidad puede permanecer en el primer plano y convertirse en el centro de la vida religiosa, como con los judíos, o puede retirarse y llegar a ser una divinidad distante o periférica, como en los mitos de los aborígenes australianos, griegos y mayas.

El mito es, en definitiva, una historia sagrada, como advirtiera Mircea Ileade, pues se trata de un relato de hazañas sobrenaturales llevadas a cabo por seres extra-ordinarios en un tiempo que, paradójicamente es un "no tiempo". Se trata del tiempo prestigioso de los orígenes de un otro tiempo donde la claridad y lo explícito es la marca de un registro de alteridad(*) obsoluta. Se trata de un tiempo sagrado, alejado ontológicamente del tiempo profano, mensurable, medible, cuantificable. Es una experiencia única de la temporalidad, donde la temporalidad representa una visión total y absoluta.

El mito esta en conexión con la vida social. La vida social del hombre es sistema complejo de instituciones, de valores, de creencias y de comportamientos. Desde esta perspectiva, el mito está en íntima conexión con la vida real de los hombres, él mismo pertenece plenamente a la realidad. El mito tal como se da en las comunidades salvajes, es decir, en su forma viva original no es meramente un relato, sino una realidad viviente; no es una ficción como la novela que hoy leemos, sino algo que se cree sucedido en los tiempos primigenios y que, a partir de entonces, influye sobre el mundo y los destinos humanos.

El mito no es una explicación que satisfaga un interés científico, sino que más bien a través de su relato pretende satisfacer unas necesidades profundas de todo ser humano, esto es, encontrar sentido al mundo, dar respuesta a las necesidades religiosas, aspiraciones morales, convenciones sociales y exigencias prácticas. El mito tiene más una explicación y una función social, que una explicación racional y satisfacción científica. Es por ello que no tiene un contenido teórico científico alguno. Su función es la de reforzar las pautas de cohesión social y unidad funcional del ser humano como ente de un grupo social.

El mito cumple en nuestra cultura una función indispensable: expresa, exalta y codifica las creencias, custodia y legitima la moralidad, garantiza la eficiencia del ritual y contiene reglas prácticas para aleccionar al hombre. No es una explicación intelectual o una fantasía artística, sino una carta pragmática de fe primitiva y sabiduría moral.


(*)Alteridad es la capacidad de "ser" otro

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