23 de marzo de 2009

La Mona de Pascua - Parte I


La tradición de la Mona de Pascua se remonta a siglos atrás. Antiguamente la Mona era un rosco adornado con huevos duros. Hoy en día se mantiene la figura del huevo, aunque de chocolate. En Cataluña se celebra el Lunes de Pascua comiendo estos típicos pasteles que, con el paso del tiempo y de la mano del gremio pastelero, se han convertido en auténticas esculturas de chocolate. Según la tradición, los padrinos regalan la Mona a sus ahijados el Lunes de Pascua y suele comerse en familia este mismo día, festivo en Cataluña, poniendo el punto final a la Semana Santa.

La Mona es un bizcocho cubierto de chocolate y adornado con los tradicionales huevos de chocolate, plumas de colores, los típicos pollitos amarillos y figuritas de los personajes de moda del momento: futbolistas, dibujos animados, políticos… En los últimos años, son protagonistas habituales los Lunnis y siempre hay lugar para los clásicos de Disney: Goofy, Pluto, Mickey, Minnie… Sin embargo, para quien desee algo más sencillo, también se pueden encontrar figuras de chocolate más tradicionales, como gallinas o huevos, de diferentes medidas y colores.

Hay quien dice que el origen de la palabra “mona” se remonta a los árabes, que regalaban cestos de huevos pintados de colores, llamados “munna”, como símbolo de amistad. Otros consideran que proviene de los romanos, que se regalaban “monus”, que eran huevos duros con pasta de pan. Sea como sea, desde la antigüedad el huevo ha simbolizado el nacimiento y la resurrección.

En Cataluña y Valencia tienen gran tradición las Monas de Pascua. En Barcelona, se considera que la pastelería Can Massana, ubicada en la calle de Ferran, fue la primera en añadir a la Mona una figura de chocolate. Dicen que fue la figura de un mono y que levantó tanta expectación que los años siguientes, gente de toda Cataluña se desplazaba a la capital para admirar y comprar el mono de chocolate.

Lo que comenzó siendo un pastel sencillo, con el tiempo ha adquirido una gran sofisticación, de la mano de los pasteleros, que esculpen auténticas obras de arte en chocolate. Hoy en día todas las pastelerías y muchas panaderías catalanas venden este típico dulce. Una de ellas es la centenaria Casa Vives, que desde 1895 deleita a sus clientes con elaboradas Monas en Pascua y con todo tipo de pasteles y repostería en cualquier otra fecha del año, con establecimientos en Sants, en Balmes y en Rambla de Catalunya.

La laboriosidad de las figuras hace que el precio medio de estas pequeñas y efímeras obras de arte no baje de los 30 euros y aumente en función de la sofisticación del modelo elegido.

La fiesta es todos los lunes de Pascuas.

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