9 de diciembre de 2013

La Coherencia como Valor

El Valor de la Coherencia
La COHERENCIA es uno de los valores que nos hace ser personas que actúan siempre de acuerdo a nuestros principios, basada en los principios familiares, sociales y religiosos aprendidos a lo largo de nuestra vida. Con este valor somos capaces de cumplir con mayor eficacia nuestras obligaciones, pues hace falta ser honesto y responsable.
 
En nuestras relaciones personales es indispensable para ser sinceros, confiables y ejercer un liderazgo positivo; para nuestra persona, es un medio que fortalecer el carácter y desarrollar la prudencia, con un comportamiento verdaderamente auténtico.
 
Somos muy susceptibles a la influencia de las personas y lugares a los que asistimos; por temor, callamos, evitamos contradecir la opinión equivocada, o definitivamente hacemos lo posible por comportarnos según el ambiente para no quedar mal ante nadie. No es posible formar nuestro criterio y carácter, si somos incapaces de defender los principios que rigen nuestra vida. Lo mejor es mantenerse firme, a pesar de la opinión o amistad que aparentemente está en juego.
 
La experiencia nos muestra que vivimos con mayor tranquilidad, si nuestras decisiones son más firmes, al comportarnos de manera COHERENTE que a la larga, todos aquellos que alguna vez se burlaron de nuestros principios, terminan por reconocer y apreciar la integridad de nuestra persona. Por este motivo, el concepto de tener VALORES y MORAL garantiza incondicionalmente la estima, el respeto y la confianza de los demás.
 
Por otro lado, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
 

carloslimongi@yahoo.com

27 de marzo de 2013

La Pascua en la Masonería

La celebración de la Pascua no es exclusiva del Cristianismo. La Pascua Judía celebra la liberación del pueblo hebreo de Egipto. En nuestra sociedad, la Masonería, no celebra la Pascua realmente tal y como el Cristianismo o el Judaísmo la concibe, nuestros elementos de celebración están ligados al sentido pascual de “paso”.
 
La Pascua es una festividad ligada a la primavera, con una exuberancia en el florecer y la fertilidad. La masonería ve el cambio cuando se pasa de las tinieblas a la luz, que es la vida, la complementariedad de los opuestos, la muerte y la vida. Se toma una variada simbología para resaltar el pasar por el camino de la vida, así como el simbolismo transmitido en la muerte del maestro, la muerte de Hiram Abif, al que consideramos como el maestro constructor del Templo de Salomón. Este es el verdadero centro de la masonería.
 
Según cuenta la leyenda, el cuerpo de Hiram fue escondido por los asesinos, que los masones llamamos Jubelon, Jubelas y Jubelus (y se unen con la palabra Juwes). Los emisarios del rey Salomón buscaron sin descanso el cuerpo, y cuando ya estaban agotados, un maestro arquitecto, de manera casual se sentó cerca de la tumba y del ramo de acacia que lo cubría, y observó que apenas tenía las raíces profundas, por lo que intuyeron que esa era tierra recién removida, y así encontraron el cuerpo del maestro constructor. Otra versión de la leyenda -un poco mas puritana- nos dice que los maestros cuentan que la acacia brotó del cuerpo muerto del maestro Hiram Abif, anunciando así su resurrección.
 
La acacia es la planta símbolo por excelencia de la Masonería. Representa la seguridad, la claridad, y también la inocencia o pureza; es el símbolo de la verdadera Iniciación para una nueva vida, la resurrección para una vida futura. Su verdor perenne y la dureza incorruptible de su madera expresan, en efecto, la idea de la vida inextingible que permanentemente renace victoriosa de la muerte.
 
La celebración de la Pascua explica de alguna manera, la rara belleza en la transformación esencialmente espiritual y eterna del ser humano.
 



carloslimongi@yahoo.com

15 de marzo de 2013

Acerca de la Intolerancia


«El único y verdadero espíritu de tolerancia consiste en tolerar conscientemente la mutua intolerancia» S.T. Coleridge

«Si tuviéramos que permitir a los demás todo lo que nos permitimos a nosotros mismos, la vida sería intolerable» G. Courteline

«Sólo por el respeto de sí mismo se logra el respeto de los demás» F. Dostoievski

«El hombre debe ser siempre flexible como la caña, y no rígido como el cedro» J.J. Engel

«Si considerásemos a los demás como a nosotros mismos, sus acciones más reprochables nos parecerían dignas de indulgencia» A. Maurois

«Consiente en ceder cuando tengas razón, con tal de que sepas ser intransigente cuando estés equivocado» J. Rostand

«Aunque toda la sociedad está basada en la intolerancia, todo progreso estriba en la tolerancia » G.B. Shaw

«Nadie puede justamente censurar o condenar a otro, porque verdaderamente nadie conoce verdaderamente al otro» T. Browne

«No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados» Jesús

«No hagáis mal a nadie, ya sea perjudicándole, o ya omitiendo el hacer el bien a que os obliga vuestro deber» B. Franklin

«Tienen derecho a censurar los que tienen corazón para ayudar» W. Penn

«¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio» A. Einstein

«En nosotros todo lo excusamos; en el prójimo, nada; queremos vender caro y comprar barato» San Francisco de Sales

«No hay nada menos objetivo que un ser humano guiado por sus prejuicios» J.L. Martín Descalzo

«El que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida» F. de Quevedo

«La peor intolerancia es la de eso que llaman razón» Unamuno



carloslimongi@yahoo.com
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