16 de octubre de 2012

La Sabiduría - Una Mirada

Como sabemos es el hombre quien posee esa facultad que lo distingue del resto de los seres del mundo. Hemos hurgado en diccionarios de la real academia de la Lengua Española, así como en diccionarios filosóficos tratando de encontrar un término esclarecedor. También hemos tomado nota de algunas apreciaciones sobre la sabiduría de parte de algunos pensadores.

Lo que encontramos es que la sabiduría es un saber elevado acerca del nivel de las  virtudes humanas. Es la prudencia y la experiencia de la vida. El saber acerca de el conocimiento profundo de la ciencia, las letras o las artes. Pero, la sabiduría es el saber moral, por lo tanto es la práctica de la misma.

Esperamos que el término de esta pequeña exposición suscite el diálogo y el enriquecimiento del término expuesto. Este diálogo debe ser con libertad del espíritu y la disponibilidad a la verdad.

Hay diversos enfoques sobre la sabiduría, mencionaremos a algunos:

HERACLITO: Ser sabio; es “areté” máximo y sabiduría, es decir la verdad, y obrar de acuerdo con la naturaleza escuchándola.

SOCRATES: La máxima sabiduría es gobernarse así mismo. Sabio es el que sabe vivir y no quien sabe cosas, quien tiene muchos conocimientos, sabio en este contexto es quien sabe controlarse aspirando a los bienes verdaderos: La independencia y la libertad. De allí el conócete a ti mismo. Es decir, conócete en tus debilidades, para aprender a dominarlos y a ser sabio de esa manera.

PLATÓN: Sabiduría es la ciencia que preside la acción virtuosa.

SANTO TOMAS DE AQUINO:  La sabiduría no es un saber cualquiera, sino un saber que versa sobre lo esencial, sobre las causas y fines últimos del ente, es una consideración y apreciación de lo terreno a la luz de la eternidad, un saber que da prueba de fecundidad porque asigna a todas las cosas el lugar que les corresponde en la ordenación jerárquica del universo, según las pala sentencia de Santo Tomás de Aquino frecuentemente repetida: "sapientis est ordinare": ordenar no es esencial a la sabiduría, pero sí la conformidad del obrar y del saber.

BERTRAND RUSSEL: Nos dice: " Yo no entiendo por sabiduría un concepto exacto de los fines de la vida. Esto es algo que la ciencia en sí no es bastante precisa para garantizar ningún progreso genuino, aunque proporciona los ingredientes que requiere al progreso".

ESCUDÍA HÍJAR Y CHÁVEZ CALDERÓN.

SABIDURÍA: Es ciencia y virtud. Es una ciencia elevada al nivel de virtud. La virtud que permite discernir lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.

SABIDURÍA: Se refiere al conocimiento de las cosas humanas y al mejor modo de conducirlas. LA SABIDURÍA, es práctica;  la sapiencia es contemplativa.

AUGUSTO SALAZAR BONDY:

a) Saber: Conocimiento en el sentido mas general, tanto teórico como práctico, tanto científico como filosófico y vulgar.

b) Es saber moral y experiencia de la vida; es decir, la prudencia (regla que señala una acción simplemente conveniente).
 
Sin duda habrán y hay muchos más conceptos relacionados con el término "sabiduría". De momento los aquí descritos nos da mucho que pensar y bastante para reflexionar sobre esta cualidad humana.

CONCLUSION.

De las citas mencionadas podemos deducir que se entiende por sabiduría:
 
a) saber, conocimiento teórico y práctico, en lo científico, filosófico y vulgar.
 
b) es la ciencia elevada al nivel de la virtud. Virtud que permite discernir lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.
 
c) es saber moral y experiencia de la vida; prudencia.



carloslimongi@yahoo.com

12 de octubre de 2012

Krishnamurti - La Transformación interior

Necesitamos una gran energía para producir un cambio radical en nosotros mismos y debemos saber cómo conservar e incluso incrementar nuestra energía.
 
Gastamos nuestra energía en conversaciones inútiles, formulando opiniones, hablando de cualquier cosa, teniendo celos, envidias, odios, creencias acerca de todo y urgencias de placer; y también consumimos mucha energía en numerosos conflictos con nosotros mismos.
 
Todos los patrones culturales aprendidos son un extraordinario derroche de energía, el control, las resistencias y la fuerza de voluntad.
 
La voluntad es deseo, es una afirmación del yo, que es independiente de lo que Es; porque en la acción hay conflicto con el ideal, que es lo que debería ser según un patrón y no según lo que Es.

Sin embargo, puede haber acción sin resistencia, sin voluntad, porque la voluntad pertenece a la antigua cultura, en la que primaba la ambición, la urgencia del deseo y la autoafirmación agresiva del yo.
 
Una acción originada en el pasado está condicionada y produce conflicto. El hombre que no tiene conflicto, que no es neurótico ni obstinado, no tiene que elegir, es libre de actuar sin el obstáculo del condicionamiento.
 
Existe una acción que es instantánea y completa que no depende del pasado ni de la voluntad, que es absolutamente del presente. Para accionar de esta manera hay que aprender a observar con ojos que no estén condicionados, mirar sin ninguna resistencia, sin opción, sin comparar con imágenes del pasado, descubrir cómo vivir en el mundo sin resistencia alguna y también descubrir qué es el amor; porque la mente condicionada por los requerimientos del placer, no es amor. Para saber qué es el amor debo saber lo que no es amor.
 
Es falso todo lo acumulado por el pensamiento, el yo con su agresión, su individualismo, su ambición, su competencia, su miedo, su imitación; y el amor no es ninguna de estas cosas.
 
Cuando la mente puede ver la falsedad del yo, puede abandonarlo inmediatamente y renunciar a la ambición, a la competencia, al aislamiento y a la imitación.
 
El amor no es celos, ni posesividad, ni dependencia; solamente cuando descubrimos que esto es falso podemos amar de verdad.
 
Hoy en día llamamos amor al sexo y al placer y tras esa falsedad ocurren las cosas más dañinas.
 
Cuando uno examina la vida cotidiana, con las tensiones, la ansiedad, la culpa, la desesperación, el sentimiento de soledad y dolor; y es capaz de afrontarlo, sin resistirse, aceptando todo pero observándolo con atención, viendo la vida tal cual es, se transforma, porque comprende que dispone de toda esa enorme energía que consumía antes oponiendo resistencia, luchando y tratando de vencer los problemas.
 
El hombre también tiene que atreverse a encarar la muerte, una de las cosas más importantes del vivir, y no puede porque tiene miedo, el mismo miedo que tenía de vivir.
 
La muerte es una certeza que hay que encarar como si se tratara de algo que vemos por primera vez, sin que nadie nos diga lo que cree que es; y para encarar algo desconocido por completo, como es la muerte, necesitamos mucha energía.
 
Si vivimos una vida de resistencia, voluntad y elección, tendremos miedo de dejar de existir, de morir, haremos lo mismo que hicimos en la vida, nos resistiremos, lucharemos inútilmente por mantenernos vivos.
 
Pero si la resistencia, la voluntad y la elección desaparecen hay una energía inmensa, que es inteligencia; entonces podremos descubrir si existe la muerte.
 
Fuente: “La persecución del placer”; J. Krishnamurti.


carloslimongi@yahoo.com

10 de octubre de 2012

Conferencia - Caballeros de San Juan

 
CONFERENCIANTE: Miquel Hernandez-Bronchud

TEMA: Don Juan Fernández de Heredia , Gran Maestre de los Caballeros de San Juan (1306-1396)

LUGAR: Institut d’Estudis Masònics (IME) de la GLE a la Biblioteca Arús del Passeig de Sant Joan de Barcelona

FECHA: 25 d'Octubre a las 19.00h.



carloslimongi@yahoo.com

5 de octubre de 2012

La Decisión de Cambiar

Hay gente que aprende un modelo de comportamiento que le resultó cómodo y eficaz y se aferra a él para siempre, aunque le provoque sufrimiento. Son los que se empeñan en utilizar soluciones viejas para problemas nuevos, los que prefieren renunciar a sus ideales, los que se odian a sí mismos y a la vida, los que viven enojados pero que lo último que harían sería cambiar, porque no quieren arriesgarse y quieren seguir siendo siempre igual.
 
Es importante saber que lo que menos se desea modificar es lo que más se necesita cambiar. Hay tres niveles donde se puede cambiar, el nivel físico, el mental y el espiritual. Se puede empezar por cualquiera de estos tres niveles y luego, el cambio de un nivel producirá un cambio en los otros. Pero lo más importante siempre será estar dispuesto a cambiar.
 
Para cambiar de forma de pensar hay que tomar conciencia que solamente están contemplando un solo punto de vista de la realidad, que es el propio, sin tener en cuenta otros, de modo que ampliar la perspectiva hará que se multipliquen las posibilidades y oportunidades de la vida. El cambio espiritual implica conocerse más a sí mismo a través de la meditación o la oración y llegar a intuir lo importante y sagrado que es todo ser humano.
 
Todo este proceso lleva su tiempo que no se puede pretender acelerar; y si surge alguna reacción es la señal que se necesita para saber que se ha iniciado el cambio. Existen claves que refuerzan las resistencias al cambio como por ejemplo, cambiar de tema y no prestar atención; aplazar decisiones; suponer cosas que justifican la resistencia, creer en ideas que limitan; poner excusas, echarle la culpa a otro; autocensurarse, postergar las cosas, negar la necesidad del cambio y tener miedo a lo desconocido.
 
Las resistencias son las que intentan evitar el cambio de manera de ser, de forma de pensar y de ver el mundo, aunque sólo le hayan proporcionado disgustos, malos ratos, sinsabores, frustraciones y fracasos. Hay que tener en cuenta que detrás de las creencias hay una necesidad que exige satisfacción, y más que fuerza de voluntad, hay que estar dispuestos a renunciar a esa necesidad interior que los obliga a sufrir; y esa es la afirmación que hay que repetir para liberarse de lo viejo: "Estoy dispuesto a cambiar, renuncia a mi necesidad interna de…", porque cada efecto externo es la expresión natural de un modelo mental interno.
 


carloslimongi@yahoo.com

Una mirada a la Libertad

La libertad existe pero para el hombre común es un mito que le resulta difícil hacer realidad.

La libertad supone poder hacer lo que uno desea, poder moverse sin obstáculos y tomar la dirección que uno quiera; pensar sin interferencias, tener criterio propio y convicciones firmes, ser capaces de decir y hacer lo que uno siente y lo que a uno le gusta.

Pero la libertad tiene límites y estos límites son los otros, porque la relación con los otros nos comprometen para siempre y mucho más si nos convertimos en seres posesivos y dependientes, si nos dejamos influenciar, si nos alienamos en ellos y no tenemos la fuerza de carácter ni la voluntad suficiente como para ser nosotros mismos.

Solamente la libertad permite la evolución, porque es la capacidad de aprender la que permite innovar y postergar los instintos.

Los animales aprenden a cazar, a relacionarse con sus pares, a romper nueces, pero el ser humano puede reflexionar y no sólo ser libre de sus instintos sino también libre de los que son y piensan como los de su misma especie.

Los hombres tuvieron que ganarse la libertad de movimiento, de pensamiento, de obrar, de hacer lo que querían, luego de una larga trayectoria histórica.

La lucha contra el absolutismo monárquico logró que el liberalismo político conquistara Inglaterra en el siglo XVII; y el primero en anunciar esos principios fue John Locke (1632-1704).

No es el poder del estado el objetivo de la política sino la libertad de pensar, de creer, de circular de los individuos; respetando la libertad del otro.

La libertad de derecho es la que lleva a la libertad concreta del hombre o sea a la capacidad del individuo de elegir su propia vida.

Los derechos del hombre y el desarrollo económico van de la mano y son las condiciones de la libertad; porque el hombre se ha liberado de la naturaleza pero ahora depende del sistema socioeconómico.

Sin embargo, el hombre, en una democracia, tiene el derecho de decir lo que quiera, de controlar la gestión pública, de participar, de votar.

Además de las necesidades instintivas básicas, los seres humnos tienen motivos interiores que no siempre conocen, que lo impulsan a reaccionar de distinta manera y que pueden llevarlos a no ejercer su libertad.

La libertad verdadera no es actuar sin razón sino que consiste en actuar con determinación, siendo capaces de seguir la propia voluntad.

La libertad basada en una voluntad débil y confusa hace que el individuo se sienta angustiado e inseguro y por lo tanto sea incapaz de ejercer su libertad, o sea de trascender la presión familiar, abastecerse a sí mismo y lograr los medios para concretar sus sueños sin depender de nadie.

Elegir la propia vida es el camino más difícil, porque lo más cómodo es hacer lo que desean los demás.

La autonomía es trabajosa y difícil y puede desalentar al más entusiasta; porque exige mucha autodisciplina, fortaleza y plena convicción.

La naturaleza del ser humano es Dual. La posibilidad del mal reside en el Hombre en tanto éste tiene libertad. Esta posibilidad puede actualizarse traduciéndose en una perversión del Bien, cuando éste obra egoístamente y se repliega sobre sí, para prolongarse como efluvio de la patentización divina, tanto en política como en religión.

La lucha es la ley de la Discordia y, por tanto, es el poder fundamental del Ser. Para ser libres, la paradoja es que hay que ser capaz de ser esclavo de uno mismo y someterse a la propia ley que uno se impone. La contienda define al sentido de la Libertad, y está en nosotros mismos el rumbo de la misma.

 
 
 
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