24 de marzo de 2011

¿Qué es el Diablo?


Todos nos preguntamos alguna vez si existe o no existe el demonio, cómo es, cómo se manifiesta en nuestra realidad y si puede o no apoderarse de nosotros o hacernos daño. Casi todas las religiones nos hablan de la existencia del demonio. Pueden ser espíritus, ángeles caídos, rebeldes, que hicieron su hogar aparte porque no estaban conformes en el Paraíso y se pusieron a trabajar por cuenta propia y con sus propias leyes. Los primeros cristianos de Grecia lo imaginaban como una persona joven, hombre o mujer, de aspecto bellísimo, que desparramaba encanto por doquier y que siempre estaba dispuesto a brindar placeres y ayuda a todos. Era el que le recordaba a la humanidad todas las tentaciones y el que siempre trataba de mostrar su poder, principalmente con los débiles.

Demonio o “daimon” significa “poderoso” o “genio”; según aparece en una de las traducciones de la Biblia y así se señala en el Deuteronomio. Otras de las definiciones lo describen como “la bestia”, como se puede ver en el Levítico, con forma de cabra, lo que dio lugar a antiguas leyendas donde el diablo tiene las características de un depravado sexual. Pero el significado del Diablo es mucho más amplio y por ejemplo en la Biblia, a Satanás, se lo menciona con muchos nombres que representan de alguna forma sus cualidades.

Puede ser el maligno, el enemigo, el seductor, el padre de la mentira, el despreciable, el calumniador, el acusador, la serpiente, el ángel del abismo, el príncipe de este mundo, el tentador, etc. Según la mitología, Dios habría creado a los ángeles y entre ellos a Lucifer, que era el más brillante y luego Dios creó al hombre. Lucifer sintió celos de él y lo odió desde el primer momento. Enfrentó a Dios y algunos ángeles decidieron seguirlo.

Más o menos como hacemos los mortales cuando aparece alguien con carisma. Lucifer cometió el peor de los pecados, el de la soberbia, porque creyó que podía ser como Dios. El Arcángel Miguel preparó al ejército de Dios y se enfrentó con Lucifer en una batalla y lo venció; y tanto él como sus seguidores fueron expulsados del Paraíso y enviados a la tierra; y a partir de ese momento se llamaría Satanás. Y éstos serían los ángeles caídos que todavía circulan por el mundo haciendo el mal.

En el extenso poema “El Paraíso Perdido”, John Milton describe al diablo como un espléndido hombre de aspecto melancólico y Dante Alighieri, en “La Divina Comedia”, se refiere al diablo como alguien bellísimo pero con tres caras y de color cambiante. En el Apocalipsis se lo menciona como una serpiente o como un dragón con siete cabezas.

En realidad, estas imágenes son simbólicas y están expresando un espíritu que puede adoptar cualquier forma. Santo Tomás decía que el Maligno no tenía forma porque era todo espíritu, y San Agustín también le agregaba el poder de meterse en el cuerpo de los humanos para pasar a ser como uno de ellos.

Yo creo modestamente que todos podemos ser algo demoníacos en este mundo cuando se presenta la circunstancia. Santo Tomás de Aquino refiere que Dios permite el mal en este mundo para que surja de él un bien mayor. Dios tiene el poder de borrar el mal del mundo pero si lo hace, el hombre perdería su libertad y Él prefiere que elijamos nosotros el buen camino. La existencia del mal en este mundo es un gran misterio, es el más grande de los enigmas que está todavía más allá de la comprensión humana.


17 de marzo de 2011

Los Líderes "Asshole"

Un "asshole" queda definido como un cabronazo que puede ser un compañero o un jefe y se dedica a humillar y pisotear a sus compañeros o subordinados. Eso sí, no a aquellos con un estatus superior a ellos: su mezquindad no se vuelca a estratos superiores en la jerarquía. No es difícil imaginarse porqué… Se trata de individuos que insultan, invaden el territorio ajeno, ironizan de forma cruel, envían mails masivos señalando errores ajenos y cosas por el estilo. La prepotencia es su modo de expresión normal.

El problema es que las organizaciones están plagadas de "assholes". Y cuestan mucho dinero pues erosionan todo tipo de sinergias. Producen bajas de sus compañeros, reducen las horas de trabajo, obligan a apagar ”fuegos” que encienden de forma irresponsable con su actitud, aumentan los costos de reclutamiento y rotación de puestos ya que en forma periódica son abandonados por gente harta de su comportamiento.

Tengo la impresión de que hoy en día, entre los profesionales relativamente jóvenes, es bien visto “ser un cabrón” y avanzar, o imaginar que se avanza, aplastando a los demás. Eso sí, siempre a gente de estatus inferior; claro, no a todos. Siempre se mira para arriba, pero con el sentido equivocado. En ciertos ámbitos se valora la irrespetuosidad prepotente como muestra de poder, cebándose en los más débiles, en los subordinados. Veo este comportamiento por todos lados y que a veces lo padezco.

Considero una forma de ser terrible, miserable, que habla de carencias afectivas, de inseguridad, insensibilidad y de soledad, la que se canaliza de la manera más pusilanime e imaginable. Ciertamente siento asco por los "assholes" y a la vez, me dan mucha lástima ya que son responsables de degradar nuestra comunicativa y compasiva condición humana, de propagar la angustia e infelicidad en otras personas y, por lo tanto, de potenciar la enfermedad social que existe en muchos lugares de este mundo.

No se entiende que estar en una posición de mayor privilegio, implica mayor responsabilidad, lo que supone un mayor compromiso ético hacia aquellos con quienes se interactúa. La prepotencia es la puerta falsa, suicida, del liderazgo. Me lo confirma la experiencia cotidiana. De hecho, la coerción y la intimidación son lo opuesto al liderazgo.

Bienaventurados sean los que no tienen que soportar un "asshole" en su trabajo. Y más afortunados aún quienes no tienen que serlo, ellos, quienes pueden trabajar eficientemente, con sus semejantes en forma amable, respetuosa y considerada, ya no digamos amistosa y con buen humor.

He aquí algunas de sus características:
  1. Piensa que las reglas son diferentes para el.

  2. No entiende la diferencia entre la posición haciendo la persona o la persona haciendo la posición. Es decir, que la importancia de su posición lo cambia y lo torna prepotente.

  3. Requiere de más y más asistentes.

  4. Necesita que se le completen peticiones especiales para estar felices.

  5. La base de su relación con las personas se limita a lo que le pueden dar o a lo que le pueden ayudar.

  6. Juzga a otras personas sobre la base de valores propios, que no necesariamente son los de la otra persona o los de la sociedad.

  7. Juzga los resultados y el trabajo de sus trabajadores a partir de sus propias intenciones y deseos y no en base a los méritos del trabajo y de la persona.

  8. Pide que sus trabajadores completen actividades que el mismo no haría.

  9. Constantemente llama a sus trabajadores a casa tarde por las noches y durante los fines de semana.

  10. Cuando es criticado o ignorado, lo toma como si el mundo entero está en su contra.

  11. Frena o retrasa el desarrollo de las carreras de sus subordinados por celos o porque son demasiado valioso para él y no quiere perderlos.




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