24 de enero de 2012

"Ser o no ser". La duda de Hamlet

La Tragedia de Hamlet - Shakespeare
Shakespeare plasmó para al mundo, con su pluma prodigiosa, el dilema que ha seguido a nuestra historia desde siempre. Ya sea que estemos conscientes o no de ello, para nosotros no es muy diferente que para Hamlet, el personaje del gran dramaturgo: “¿Ser o no ser? esa es la cuestión”. Y más allá del significado contextual que pueda tener dicha expresión, podemos concluir que todos los días, en los diferentes escenarios que nos toca movernos, ésa es sin duda la cuestión: ser uno mismo o no serlo.

Un valor es una actitud de una persona que se transforma en una creencia y que define el comportamiento de esa persona que finalmente repercute en la toma de decisiones, ¿Cómo serán esas decisiones si los valores se han perdido? Si cada vez existen menos valores entre los jóvenes y son los jóvenes el futuro de la sociedad.

En la actualidad se han ido perdiendo día a día los valores como el respeto, la responsabilidad, la justicia, etc. Las situaciones que se viven no son del todo agradables, un ejemplo se da cuando los niños no tienen respeto por las personas adultas, y en la calle no pueden ayudarlas a cruzar la calle, o en el autobús las personas jóvenes no tienen el valor de ofrecer el asiento a una persona anciana; las personas ya no tienen respeto hacia los demás ni hacia ellos mismos, ahora se ven en la calle cada día más jóvenes con tatuajes, perforaciones en las orejas que anteriormente no era común al menos en la sociedad española. Mucha de la culpa existe en las familias en donde existe poca comunicación entre padres e hijos y se prefiere que las preguntas difíciles que hacen los niños sean contestadas por amigos.

No solo es un problema la pérdida de valores, sino que junto con ella viene la pérdida de nuestra cultura y adoptamos partes de culturas que no son nuestras, adoptamos celebraciones que no son nuestras y sin embargo las festejamos con mucho más ímpetu que nuestras propias tradiciones, creo que parte fundamental de estos problemas es que no se conoce el significado de valor, no se conoce el significado de cultura y mucho menos de ética.

La sociedad actual y hablo de niños, jóvenes y adultos no tomamos conciencia de lo que estamos haciendo, sabemos que estamos perdiendo valores y sin embargo no podemos mejorar como personas, al contrario tomamos actitudes en contra de nuestros valores.

El desarrollo tecnológico, la globalización de los mercados y de la cultura, la relevancia de la información y del conocimiento en los procesos productivos y sociales modifican las maneras de entender el mundo y bosquejan nuevas formas de relación entre las personas.

Es la era tecnológica y la era televisiva la que ha fomentado la pérdida de valores y la pérdida de costumbres, hoy en día es muy raro encontrar a una persona que envíe una carta, aquel que no tiene e-mail no está conectado al mundo y mucho menos lo está aquel que no tiene una computadora. Por otra parte los programas televisivos cada vez fomentan la pérdida de valores, cada vez son más ofensivos, no aportan valor, hacen ver normal lo que anteriormente era intolerable. Estamos influenciados por los medios de comunicación, tal es así que le damos más valor a lo material y vamos perdiendo poco a poco los valores morales.

La enseñanza de ética y valores debería de tomar mucha más importancia de la que se le ha dado, no se puede practicar lo que no se conoce, y parte del problema de pérdida de valores se debe a que no se enseña que son los valores y la importancia que tiene practicarlos desde el hogar, el trabajo y con la sociedad en general.

Ser es vivir como una aventura nuestra vida, con autenticidad, con carácter; creando siempre algo nuevo para nuestros seres queridos; innovando para crear nuevas soluciones a los nuevos desafíos que iremos enfrentando; sirviendo bajo la norma de los principios inamovibles que rigen el desarrollo, la felicidad y la paz.

“Be” (ser) significa buscar nuestro propio camino a la excelencia, con la consciencia de que el camino mismo es lo importante, quizás más que un destino al que llegar, pues, para ser honestos con nosotros mismos, aprendemos no por lo que alcanzamos, sino por lo que recorremos y experimentamos, con una actitud alegre, aunque esto no significa que no podamos derramar algunas lágrimas cuando la tensión a nuestro alrededor crece; y cuando logramos algo, reconocemos que fue el camino el que nos ayudó a cumplir con nuestra meta, porque con todos los desafíos que nos presentó, aprendimos, sí, aprendimos constancia, valor, fe; virtudes invaluables que sólo pueden poseer aquellos que no dudan en ser quienes son, que no vacilan en ver la vida como su oportunidad de amar, trabajar y dejar una huella, aunque sea en una sola persona.

Para la amplitud y brillantez de nuestro ser, en si lo que necesitamos desarrollar son los valores, actitudes, capacidades y habilidades generales que permitan el dominio y la creación de nuevos conocimientos. El eje de todo esto se encuentra en la educación y los maestros, y lo más importante en todos nosotros ¿Por qué? No tendría sentido hablar de ética, valores y actitudes si no hay nadie a quien le interese desarrollarse como individuo.

 
carloslimongi@yahoo.com

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