24 de enero de 2012

El Duque de Palma - Iñaki Urdangarín

El Duque de Palma - Iñaki Urdangarín
Iñaki Urdangarín ha sido imputado por malversación de fondos públicos, fraude, falsedad documental y prevaricación. El caudal de información que apuntaba a una presunta malversación de dinero de las Administraciones y falsedad documental reclamaba que el marido de la Infanta diese explicaciones. El próximo día 6 de febrero de 2012, él y sus abogados tendrán que responder a las imputaciones en una defensa que tendrá que mostrar, con la mayor claridad, los hechos imputados al Duque de Palma.

Se entiende que "el principio de presunción de inocencia" que se le debe a cualquier imputado por la justicia en un proceso penal, es una garantía constitucional. Mientras tanto, la sociedad española debe esperar a que sean los Tribunales de Justicia los que dicten sentencia. Y en el caso de Iñaki Urdangarín, que nos ocupa especialmente, la sociedad española debe hacer gala de su madurez y serenidad.

La relación que Iñaki Urdangarín mantiene con la familia real española a través de su matrimonio con la Infanta Cristina convierte su proceso penal en un asunto socialmente relevante y muy notable, que en ningún caso es legítimo convertir en una coartada. El proceder de la Casa Real con relación a este asunto pone de manifiesto el valor de la Corona en todo el entramado constitucional. Así mismo, los gestos y palabras del Rey Don Juan Carlos demuestran que las instituciones se legitiman también por el proceder de sus titulares.

Ahora, como cualquier otro ciudadano en su situación, podrá y tendrá que justificarse ante la Justicia y someterse al fallo de los tribunales. En cualquier caso, la falta de transparencia y la ligereza con la que se empleaban los recursos no se corresponde con una institución sin ánimo de lucro, algo que se vio facilitado por la convivencia de algunos políticos corruptos y la ausencia de fiscalización de estas prácticas.

Que algunos aprovechen esta coyuntura para la demagogia o el aventurerismo sólo describe su irresponsabilidad suicida. Por fortuna las fuerzas políticas mayoritarias y el sentir general de la sociedad no escuchan esos cantos de sirena. El Estado de Derecho rige para todos, y la Monarquía parlamentaria es una pieza maestra de un delicado engranaje al servicio del bien común.

Bienvenida sea la Justicia para todos.




carloslimongi@yahoo.com

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