19 de diciembre de 2011

El Budismo en pocas Palabras

Origen del Budismo

Durante el siglo VI (a.C.) el oriente hinduista se encontraba en un periodo de debate filosófico y religioso a raíz del conocimiento en la comunidad intelectual de los Upanisads, una nueva visión de las antiguas creencias hinduistas (Vedas) donde se niega el sacrificio o al menos se le ubica en el plano metafísico. Junto con este movimiento de renuncia, del seno de la cultura hinduista, aparecieron otros tres: el budismo, el jainismo y el ajivikismo, fundados por Siddhartha Gautama, Mahavira y Makkali Gosala, respectivamente. Estos movimientos abandonaron el culto al sacrificio y el sistema de castas de la antigua cultura ario-hindú y se centraron en la búsqueda de la iluminación interior como ascetas abandonando la sociedad en la que vivían.

El budismo en concreto, apareció en el nordeste de la India hace unos 2,500 años, como una de las muchas escisiones del complejo mundo religioso hinduísta. Su fundador, Siddhartha (el que ha alcanzado su meta) Gautama (apellido familiar), que vivió durante los siglos VI-V a.C. era hijo del gobernador de un principado y gozaba de una vida cómoda. Ya desde su nacimiento, según se cuenta en la biografía mítica del Buda, un ermitaño y adivino llamado Ashita reconoció en el pequeño las treinta y dos marcas principales y las ochenta secundarias que adornan a un Buda, anunciando a sus padres que si el niño eligiera abandonar la vida familiar podría llegar a ser un Buda. A raíz de esto, los padres de Siddhartha, observando que su hijo, con el paso del tiempo, se centraba más y más en la reflexión y la meditación, intentaron colmarle de bienes materiales y frívolos para que abandonara ese estilo de vida. Y por un tiempo lo consiguieron. El futuro Buda se caso con Yashodharâ y tuvo un hijo Râhula. Pero por esta época, Gautama entró en una crisis moral profunda que le llevó a tomar la decisión de abandonarlo todo y lanzarse a una vida errante como asceta.

Las razones que se esgrimen para explicar esta crisis moral y su decisión de abandonar su placentera vida son una serie de encuentros que Siddhartha experimentó y que le ayudaron a comprender la existencia de sufrimiento en la vida y cómo superarlo. En el primer encuentro se topó con un anciano que se apoyaba en su bastón mientras se tambaleaba; en otro paseo, encontró a un enfermo, que sufría enormemente mientras, en el suelo, se revolcaba sobre sus propios excrementos; en otra ocasión se encontró “con mucha gente vestida de diversos colores, construyendo una pira funeraria”. Por último, observó a un ermitaño con un hábito amarillo y la cabeza rapada. De estos encuentros, se deduce que en la vida hay mucho sufrimiento (vejez, enfermedad y muerte) y que es a través de la investigación y reflexión ascética como se puede superar este sufrimiento. Por esta razón Siddhartha decidió abandonar su vida acomodada por una ascética.

En su peregrinar por los caminos de la India, en un principio, decidió aprender las enseñanzas de Arada Kâlâma y Rudraka Râmaputra, perteneciente éste último al “jainismo”. En poco tiempo, Siddhartha dominó la doctrina de ambos y decidió investigar por su cuenta rechazando compartir liderazgo en el movimiento de Arada y Rudraka.

Tras su larga búsqueda individual, un día Gautama llegó al río Nairanjanâ, donde tomó un baño. Tras esto, le fue ofrecido un plato de sopa de arroz con leche por una mujer con lo que el Buda recuperó fuerzas. En la ribera de este río, encontró una higuera pipilla. Bajo este árbol comenzó una titánica meditación en la que luchó contra Mâra, dios del amor y de la muerte. De esta lucha salió victorioso y Siddhartha “desperto”.

Este despertar se interpreta desde un punto de vista racional, fue un acto de comprensión. Descubrió una gran verdad: “Comprendí: esto es sufrimiento. Comprendí: esto es la causa del sufrimiento. Comprendí: esto es el fin del sufrimiento. Comprendí: ésta es la vía que conduce al cese del sufrimiento”.

Aspectos generales de la doctrina budista

El objetivo principal del budismo es la superación del sufrimiento a través de la comprensión y la meditación. Sin embargo, además de la práctica meditativa, el budismo también contiene en su doctrina una determinada interpretación del mundo metafísico, de la transcendencia y de la propia creación.

Un aspecto muy importante en el budismo es el hecho de que no acepta la existencia de un díos creador eterno e imperecedero. En coherencia con su doctrina del eterno devenir, de la impermanencia de las cosas, resulta imposible la existencia de algo o alguien eterno e inmutable en el universo si éste está en constante cambio. Además, a través de la experiencia humana es imposible saber la existencia de un creador o no, por lo que no resulta de utilidad al budismo, que prefiere centrarse en cómo superar el sufrimiento en el transcurrir vital de cada individuo.

Pero esto no implica que el budismo opte por el ateismo, de hecho, del hinduismo se han heredado algunas divinidades aunque es cierto que todas están bajo la ley del karma, que es sin duda uno de los aspectos capitales de su metafísica. Ahora bien, dada la devoción de los practicantes budistas hacia el Buda, muchos pueden pensar que es él quien se convierte en un Dios para los herederos de su doctrina. A esto hay que responder que aunque se considera a Gautama, desde el punto de vista espiritual y ético, un ser perfecto, él mismo rechazó la idea de convertirse en un Dios por carecer de omnipotencia y reconocer, en sus enseñanzas y en su experiencia vital, su propia condición humana. En la historia del budismo, el Buda Shâkyamuni fue el vigésimo iluminado o Buda de los tantos que aparecerán. También según el budismo, aparecerá un próximo Buda, Maitreya, que se convertirá en el vigésimo primero.

Otra de las grandes controversias acerca del budismo es definirlo en si. ¿Es una filosofía? ¿una religión? ¿una sabiduría? Es cierto que hay elementos filosóficos en el budismo pero no sería correcto definirlo solo como una filosofía, pues ésta carece de aplicación práctica centrándose más en el conocimiento. Tampoco, por el hecho de la no existencia de un dios y la poca preocupación por indagar acerca del inicio de los tiempos (y su final), no podemos considerarlo del todo una religión aunque existan elementos religiosos. Por último algunos han definido la doctrina budista como una sabiduría que contempla el estudio filosófico, la práctica psicológica y una cierta actitud religiosa.

En cualquier caso, en lo que si se está de acuerdo es que el budismo pone un especial énfasis en aunar filosofía, práctica psicológica y religiosidad para la superación del sufrimiento liberándose de los apegos desde una posición humanística y racional y sin necesidad de recurrir a entes sobrenaturales. La herramienta principal para comenzar ese camino de superación y liberación del sufrimiento es la meditación, la contemplación y la disciplina mental. El origen del sufrimiento está, por un lado, en nuestra mente y es ella el objeto de estudio y de trabajo para vencer ese sufrimiento. Por otro lado, y este aspecto es algo que a los occidentales nos cuesta comprender, las alegrías y las desgracias que podemos padecer o disfrutar en nuestra vida tienen su raíz en la ley del karma (un razonamiento metafísico de las causas y efectos de nuestras acciones), ya sea por haber errado en vidas anteriores que manifiestan ahora las consecuencias y que debemos corregir para no trasladarlas a una nueva existencia futura, o por lo errores que podemos cometer en nuestra vida que tiene consecuencias en la misma.

Las Cuatro Nobles Verdades, el Camino Óctuple

Un aspecto muy importante e interesante de la doctrina del Buda es su humanismo. Gautama rechaza radicalmente el papel de los brahmanes como intérpretes de la verdad, de hecho, asegura que cualquiera que siga los preceptos budistas puede alcanzar el Nirvana (más allá incluso de la veneración al Buda Sakyamuni u a otro posterior), sin considerar su casta. Hay que insistir en la novedad de este razonamiento (del siglo VI a.C.) que coloca al ser humano como protagonista de su propio devenir. Una buena argumentación a favor de la igualdad humana.

Pero alcanzar la paz espiritual, la coherencia en nuestros actos y reflexión ética, la compasión verdadera para con otros y, finalmente, el Nirvana (que no es un estado de inconsciencia, sino todo lo contrario) el Buda advierte que es necesario un gran trabajo; y este comienza con la observación y la práctica de las Cuatro Nobles Verdades.

Una buena analogía para describir el sentido y objetivo de este sistema es la asociación entre este trabajo vital y la práctica médica: primero, diagnosticamos la enfermedad, después identificamos su causa, determinamos si existe curación y, finalmente, aplicamos un tratamiento adecuado. Esta es la filosofía de trabajo de las Cuatro Nobles Verdades, del todo objetiva e incluso asumible desde un punto de vista científico.

También es cierto, que la ciencia médica occidental cuenta con tangibles para explicar el éxito de su procedimiento, mientras que la práctica budista solo puede ampararse en resultados más intangibles, pero no por ello menos importantes (y allá cada uno con sus prioridades vitales), como son la serenidad, la paz interior y de forma general, la felicidad integral de la persona que es buscada a través de este sistema. En este sentido, un practicante budista que ha logrado sentirse bien abrazando la doctrina budista, podría convertirse en un ejemplo práctico (en términos occidentales) de la utilidad de este sistema.

Pero volviendo a la analogía del sistema de superación del sufrimiento budista y la ciencia médica práctica, expongamos, exactamente como argumenta el budismo su tratamiento:

Toda existencia es sufrimiento (Primera noble verdad).

Esta Primera Noble Verdad nos habla de la condición humana (o situación en la vida) esencial según el budismo, la cual parte de una afirmación un tanto pesimista desde el punto de vista antropológico: “toda existencia es sufrimiento”. De todas formas, esta primera noble verdad es una realidad humana que está marcada por tres características:

  1. Una constante en el budismo: la impermanencia, el carácter transitorio y fugaz de todo lo que nos rodea. A esto el budismo lo llama: anitya.
  2. El resultado de la impermanencia provoca que nada o nadie pueda convertirse en algo permanente, ajeno al cambio y, por lo tanto, imperecero y existente independiente a otras realidades (anâtman). Esto nos lleva a afirmar (siempre bajo los conceptos budistas) que no existe un yo, un âtman, alma, espíritu o Dios inmutable y perfecto, debido a la propia ley de impermanencia.
  3. Del concepto general de impermanencia, deviene una característica general al ser humano y que da nombre a la Primera Noble Verdad: dukkha, que se traduce por sufrimiento, mal o dolor. Es decir, la impermanencia del mundo en el que vivimos y el hecho de que nada sea inmutable nos coloca, en inicio, en una situación de sufrimiento.
Por lo tanto, la Primera Noble Verdad no habla de sufrimiento…pero ¿qué entiende el budismo por sufrimiento? Bien, bajo la doctrina budista el sufrimiento se entiende de tres formas: un sufrimiento en su concepción normal, es decir, todas las manifestaciones de malestar que nos produce el devenir de nuestra vida; otra característica de este sufrimiento proviene como consecuencia del cambio y de la transformación y, por último, la tercera característica de la Primera Noble Verdad o del hecho de que toda existencia es sufrimiento (siempre en principio) tiene una connotación filosófica. A esta tercera característica se le atribuyen 5 sub-características o agregados, constituyentes, por otro lado, del “individuo”, “yo” o “ser” y que pueden ser fuente de sufrimiento o herramientas para su solución:

  1. El primer agregado nos habla del aspecto material de la existencia como fuente de sufrimiento (la propia finalidad de nuestra vida).
  2. El segundo agregado se centra en las sensaciones, que pueden ser agradables, desagradables o neutras. Las sensaciones se originan en el contacto de los órganos con el exterior.
  3. Como tercer agregado tenemos la percepción y el reconocimiento de ésta de los objetos psico-físicos.
  4. Un cuatro agregado, algo más complicado de entender son las actividades mentales o flujos de pensamiento conscientes, ya hablemos de ideas o conceptos de imágenes. Según el Abhidharma, son 50 categorías diferentes de actividades mentales.
  5. El último agregado es de la conciencia que se manifiesta en seis clases: conciencia visual, auditiva, olfativa, gustativa, táctil y mental.
Una consideración importante sobre estos cinco agregados es el hecho de que son interdependientes y que sólo de forma combinada componen lo que conocemos con el yo.

La Segunda Noble Verdad nos habla de determinar la causa del sufrimiento, la cual se encuentra en el deseo o la sed de placer, de existencia y de prosperidad. Este deseo se manifiesta en nosotros a través de la sensación, contacto o percepción y es negativa cuando se repite de forma dependiente, a esto se le llama Pratîtya-samutpada (“surgimiento condicionado”, “origen interdependiente”, etc.). Un primer paso para la superación del sufrimiento, contemplando el Surgimiento Condicionado, es determinar la causa que produce el mismo y poner fin así al proceso. Por lo tanto, la ignorancia en relación a este proceso es fuente de sufrimiento. La comprensión de este fenómeno nos acerca a dos de las más importantes enseñanzas budistas: karma y renacimiento.

La Tercera Noble Verdad afirma que existe la curación y esta se da si nos liberamos de la causa que produce el sufrimiento, es decir: la sed o el deseo. Con este mensaje, el budismo abandona el pesimismo inicial (toda existencia es sufrimiento) para colocarse en una posición más optimista. El sufrimiento puede superarse a partir del momento en el que se encuentra su causa.

Por último, la Cuarta Noble Verdad nos dice que una vez determinado el origen o la causa del sufrimiento, podremos comenzar caminar hacia la salud a través el Noble Sendero Óctuple. Esta terapia final, insiste el budismo, no implica el socorro de ningún ente divino, por el contrario, es una práctica del todo individual y de carácter ético y moral. También es conocida como el Sendero Medio, el cual se centra en algo así como la virtud aristotélica que evita comportamientos radicales: un extremo libertinaje o un ascetismo riguroso. Como hemos dicho, el Óctuple Noble Sendero es una reflexión-práctica ético-moral para ser aplicada en nuestro día a día. Sus recomendaciones se dividen en tres grupos que agrupan los ocho principios:

- El de la Sabiduría, que engloba el recto entendimiento y el recto pensamiento.

- El de la conducta ética que aconseja: recta palabra, recta acción y rectos medios de vida.

- Y, por último, el de la disciplina mental o concentración y que se constituye por: el recto esfuerzo, la recta atención y la recta concentración.

Conclusión

Por supuesto, nos dejamos en este artículo muchas cosas sin decir: las diferentes tendencias del budismo, su historia y desarrollo, su difusión en el mundo de hoy, sus prácticas de meditación, etc. Sin embargo, con este artículo cumplimos, por un lado, con nuestro anhelo (y deber) de difundir-en este caso en el terreno de la espiritualidad- los aportes a la humanidad que esta doctrina oriental puede realizar, y, por otro, continuar con la intención esencial de este proyecto de comprender el maravilloso fenómeno humano y poner el acento en sus mejores logros.




carloslimongi@yahoo.com

Bibliografía:
http://itunes.apple.com/es/book/budismo-moderno-volumen-1/id483706122?mt=11
http://www.taringa.net/comunidades/budismo/4238958/R_hatsu-_-_Biblioteca-budista_.html

2 comentarios:

  1. Muy buen texto, Carlos. Todo es transitorio, casi como "la vida es un sueño, y los sueños, sueños son". Tiene que ver con una renuncia a lo material? Sin exagerar de acuerdo con Aristóteles? Segundo: Me parece percibir algo de vanidad en tu firma; no se supone que es algo intrascendente e impermanente? El tiempo y dedicación que has dedicado a tu caligrafía, no te aleja del nirvana?

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras. De igual manera te agradezco tu paso por mi blog y la lectura de la entrada, así como el comentario.

      Siento mucho que la firma sea motivo de malas interpretaciones. Realmente en el Word son muchos los tipos de letras que existen para este tipo de cosas. Preferiría que me juzgaras por el contenido de la entrada en el blog y no por subjetiva interpretación de una rúbrica.

      El verdadero Budista (Tibet) debería renunciar a lo material ya que no posee nada, ni debe poseer nada, y al hacerlo cumple con una de las mas estrictas normas a seguir en el mismo.

      El Budismo en Occidente es una sabiduría que contempla el estudio filosófico (Oriental), la práctica psicológica y una religiosidad para la superación del ser interior para librarse de los apegos materiales, desde una posición humanística y racional, sin necesidad de recurrir a entes sobrenaturales.

      Algunas de sus herramientas principales para comenzar ese camino de superación y liberación es la meditación, la contemplación y la disciplina mental.

      El haber sido iniciado en el Budismo no te garantiza llegar al "Nirvana", de la misma manera que el ser bautizado "Cristiano" te garantiza llegar al cielo. En ambos casos hay que sentirlo y practicarlo con devoción, constancia y perseverancia.

      Un Saludo y un Fuerta abrazo,

      Carlos

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