18 de julio de 2009

Venezuela - Capitalismo de Estado

Aunque no suelo escribir sobre política, ni religión. Este artículo es, para mí, algo difícil de enfocar equilibradamente y asimilar la realidad objetivamente de forma ecuánime. Durante algún tiempo hubieron motivos para dudar; si el presidente de Venezuela Hugo Chávez tuvo siempre un carácter autoritario y dictatorial, aunque en sus primeros años de Gobierno fue relativamente cauteloso, y muy cuidadoso de seguir los caminos democráticos. Hoy día ya está anclado y totalmente entronado en el poder, y a mucho pesar, con todas las riquezas materiales del país a su disposición. El presidente Chávez, gracias a la torpeza y desorganización de la oposición que le regaló con su omisión en las urnas la Asamblea Nacional, puede permitirse hacer lo que quiera dentro de una legalidad enmarcada a su medida.

Así es como se va forjando el Estado que encarna el llamado socialismo del siglo XXI, sistema que ya se conocía en la historia como "Capitalismo de Estado"; un capitalismo, en buena medida social, pero regido por la más absoluta arbitrariedad, por los aleatorios deseos del líder. El último avatar de esta ofensiva para la dominación de todos los resortes del poder será la aprobación, probablemente antes de fin de año, de la ley sobre la propiedad social, que así enunciada, no debe de sonar mal, puesto que hasta la Iglesia sostiene que ese derecho no puede ser nunca irrestricto. Pero ocurre que la ley, acogida con nutrida división de opiniones, es un ejemplo de cómo entiende el presidente Chávez la jefatura del Estado, pensada como está para legalizar a posteriori la estatización o confiscación de industrias alimentarias y tierras de labor, así como tiene hoy ya en el punto de mira a los medios de comunicación (audiovisuales y escritos), con la anunciada revisión de las condiciones de emisión de cerca de 300 estaciones de radios y televisiones del país.

La pugna latinoamericana entre chavismo y antichavismo abarca cada vez más diferentes teatros y escenarios de acción, como el forcejeo diplomático sobre Honduras, en el que Venezuela opera, si bien con extraordinaria habilidad y truculencia, junto a las democracias para exigir el restablecimiento de Manuel Zelaya en la presidencia contra los golpistas de Roberto Micheletti; y, a tenor de un informe del Congreso norteamericano, se extiende por añadidura, el espinoso terreno del narcotráfico. No es un secreto, y además es comentado por muchos medios, que Venezuela se habría convertido en un gran puerto de embarque de la droga con destino a EE UU, lo que desmiente enérgica y enfáticamente el presidente Chávez (como era de esperar!). Acusando a los EE UU de imperialistas, y con poca colaboración con las agencias norteamericanas contra el narcotráfico (DEA)

La última batalla, sin embargo, no se ha perdido todavía. Parte de la opinión nacional ha reaccionado muy críticamente contra la propuesta de ley sobre la propiedad, y la presidencia ha congelado para consultas el proyecto. Chávez aún no lo tiene todo. El autoritarismo avanza, pero ecos de la libertad y del pluralismo aún se hacen oír en Venezuela. La democracia y el crecimiento de los países se sostiene bajo la alternabilidad de los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. Sofocándolos y persiguiendo a los líderes de la oposición y a los medios de comunicación contrarios al gobierno, lo que se profundiza es en la oligarquía política partidista y en el autoritarismo encubiertos por los mecanismos de autoreelección. Algunos ejemplos se pueden nombrar: Fidel Castro (Cuba), Robert Mugabe (Zimbadwe) entre muchos otros, donde las buenas ideas han transformado a líderes en retorcidos dictadores imposible de sacarlos del poder una vez anclados en el mismo.
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En definitiva, al igual que muchos países latinoamericanos, Venezuela es una gran extensión de tierra donde viven cerca de unos 25 millones de venezolanos, con un contraste de ideas y opiniones contrapuestas. Agrupados en dos tendencias políticas ideológicamente inexplicables: "Los Chavistas" y los "AntiChavistas". La riqueza de nuestro pueblo está sobre la tierra que pisamos y no en los dirigentes y líderes que nos gobiernan. Venezuela es un país con muchos recursos naturales (renovables y no renovables), y con un enorme potencial humano, pero pésimamente administrados por gobernantes elegidos por nosotros mismos. La idiosincracia de nuestro pueblo es única por sus costumbres, gustos y forma de pensar. Pasarán muchos años hasta que realmente entendamos nuestra posición y ubicación en este mundo cada vez interdependiente, integrado y globalizado.
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2 comentarios:

  1. Veo con mucho agrado, como resumes de manera objetiva, la realidad de nuestro País. Este Capitalismo de estado como lo llamas es el reflejo de tantos años de abandono y desidia de quienes han gobernado para un sector minoritario, olvidando a las mayorías envilecidas por la pobreza; hoy son estas las que mantienen en el poder, como una venganza de quienes nunca se ocuparon de ellas. Creo que este proceso como lo llaman, es la transición en la madurez política que tenemos que vivir los habitantes de Venezuela, para que algún dia podamos llamarnos CIUDADANOS VENEZOLANOS, con la conciencia que esto implica.

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  2. Agradezco mucho sus palabras, y comparto plenamente su punto de vista. El populismo escondido bajo la idea del socialismo, como panacea de la humanidad, son dos ideologías mas mortíferas que 20 bombas atómicas juntas. Espero y confío que pronto, esta transición de madurez, lleve a este gran país y a toda su gente hacia un mejor camino de despertar y profunda conciencia política, para poder llamarnos "CIUDADANOS VENEZOLANOS".

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