2 de abril de 2009

¿Que sentido tiene hacer las cosas en la vida?

Durante mi almuerzo diario, en el sitio donde trabajo actualmente, realizamos unas tertulias a veces un tanto peculiar y controversiales, dado que no hay un tema en específico, pero en muchas ocasiones muchos de los temas son un tanto profundos para comprender (por lo menos para mi!) sobre ideas y situaciones que en muchas ocasiones son intrínsecas, repetitivas y naturalmente inherentes al ser humano. Javier nos preguntó: "¿Si estuviésemos en un barco que se encamina directo a un iceberg? ¿Que harías?. Esto nos plantea una pregunta de fondo, mas que de forma. Seguramente algunos saltarían del barco, otros irían al Bar y enborracharse, otros se irían a la cama (a dormir Pere?) y otros seguramente harían otro tanto de cosas distintas. Pero, ¿Que sentido tiene hacer toda esa diversidad de cosas si el final es el mismo?. El barco se estrellará contra el iceberg y puede que no se salve nadie.

Cuando hablamos del sentido y significado de hacer algo, tenemos que tener en cuenta que no es una propiedad intrínseca de ningún objeto, sino que somos los seres humanos los que le damos significado a las cosas. El ser humano es capaz de mirar la vida desde dentro y también desde fuera y precisamente el hecho de que podamos adoptar un punto de vista objetivo es lo que hace que la vida pueda parecer absurda o con algún sentido. Desde un punto de vista subjetivo, están presentes las condiciones que hacen que la vida tenga sentido (la felicidad o la desgracia, el logro o el fracaso, el amor o la soledad). Es decir, no se puede encontrar un significado objetivo a aquello que es una experiencia subjetiva.

A veces, esta pregunta acerca del sentido y significado de las cosas, nos lleva directamente a otra: ¿hacia dónde nos dirigimos en nuestra vida, cuál es nuestro propósito o meta en la vida? Al hacer esta pregunta dejamos de ver nuestra vida como una sucesión de hechos aislados para verla desde una perspectiva más amplia e integradora. No nos centramos sólo en el momento actual, el hoy y el ahora, y el dolor que podemos estar sintiendo en este momento, sino que tenemos presente también nuestro pasado y nuestro futuro, observando el momento actual como un eslabón de una larga cadena o camino que nos está llevando a alguna parte y cuyo significado es más visible al observar la vida en su conjunto, como cuando miramos al pasado recordando la experiencia de una dura crisis y vemos que aquellos meses o años tan difíciles tuvieron sentido, nos llevaron a alguna parte, nos empujaron a hacer cambios fundamentales, nos enseñaron algo que debíamos aprender o nos hicieron más fuertes, más sabios, más prudentes (bueno por lo menos para algunos! no?).

Pero, ¿por qué nos hacemos estas preguntas? A veces la causa es una especie de angustia existencial, una insatisfacción, un estado de depresión y tristeza, de falta de significado, rumbo y orientación. En definitiva, el dolor es con frecuencia el que lleva a una persona a plantearse una pregunta como esta porque, de algún modo, intuye que, si encuentra la respuesta, encontrará también un poco de alivio y paz. Por este motivo, este tipo de preguntas, incluso el simple hecho de buscar una respuesta, aún sin encontrarla, tienen un efecto terapéutico y saludable porque nos sacan de la superficie (y la superficialidad) del entorno y de esta sociedad en que vivimos, para adentrarnos un poco más en nosotros mismos, nuestra sabiduría y nuestro yo interior.

A veces, la pregunta es: "¿Por qué tengo que soportar estas desgracias que estoy viviendo? ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál es su significado, si es que lo tiene?" De nuevo, podemos caer en el error de pretender buscar un significado objetivo, como si ese suceso en sí tuviese un significado intrínseco, porque entonces jamás lo encontraremos y la respuesta será la misma de siempre: "No tiene sentido ni significado alguno".

Al contrario, ese significado que tanto anhelamos hemos de dárselo nosotros, porque somos constantes constructores de nosotros mismos, creamos significado, damos sentido a los sucesos, y en ese acto creativo y voluntario de dotar de significado a los acontecimientos de nuestras vidas es como vamos creciendo, nos vamos construyendo, y vamos aprovechando todos y cada uno de los acontecimientos vividos para que nos sirvan como ladrillos en nuestra obra: la construcción de nosotros mismos.

Si decides utilizar todos y cada uno los materiales que encuentras en tu camino para construir una casa, entonces no podrás decir que esos materiales no han servido para nada o no tienen sentido. Si en vez de usarlos, los desechas argumentando que son inservibles, feos o sucios, entonces serán material de desecho.

Lucía (mi vecina), debido a una enfermedad crónica y debilitante de su padre, tuvo que renunciar al trabajo que hasta entonces había dado sentido a su vida. Se encontraba en un estado altamente depresivo y con una profunda ansiedad, pues su vida le parecía absurda y sin sentido. Por eso, a veces la pregunta que una persona se hace es "¿Por qué molestarme en vivir esta vida sin sentido que tanto dolor me produce?" Pero esta pregunta no busca una respuesta al sentido y significado de hacer las cosas, sino una respuesta a la pregunta de cómo reducir el dolor.

El problema es que sólo obtenemos la respuesta adecuada cuando hacemos la pregunta correcta.
Si sólo te centras en el momento presente, en tu dolor aquí y ahora y te preguntas desesperadamente cómo hacerlo desaparecer, es posible que no encuentres ninguna respuesta. En cambio, si, como decíamos más arriba, dejas de centrarte en este momento concreto y observas tu vida como un todo (incluyendo el pasado y lo que está por llegar) entonces tal vez te preguntas: "¿Cómo puedo dotar de sentido a esto que me está pasando? ¿Qué sentido quiero darle a mi vida en general y cómo se relaciona esto que me está pasando con ese sentido? ¿Cómo puedo utilizar esta etapa dolorosa para crecer en aquello que da sentido a mi vida?

Cuando algo es muy importante para nosotros, nos vemos empujados y deseamos aprender todo lo posible acerca de eso que es importante. Aprender significa conocer todos los aspectos de ese "algo", que significa superar pruebas, verlo desde las diferentes perspectivas, sentirlo desde todas las emociones.

Por eso, la persona para quien más importante es el apreciar el sentido de las cosas, será la que más variadas e intensas emociones viva (incluyendo tanto el dolor como la felicidad) y todo ese conjunto de emociones, vivencias y experiencias son las que podrían enseñarle lo que de verdad es el sentido de las cosas y llevar a esa persona a crecer en esa dimensión de sí misma, de manera que cuanto más capaz sea de dotar de sentido a sus experiencias, mayor será su crecimiento y más implicada estará en la construcción de sí misma.


carloslimongi@yahoo.com

3 comentarios:

  1. Muy profundo Carlos, estoy de acredo contigo.
    Saludos y nos vemos

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  2. Muy interesante, y ¿qué sentido y objetivo le das a tu vida?

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  3. Vivir y disfrutar las experiencias de la vida a total y máxima plenitud. Tanto las malas experiencias como las buenas. Aquellas que causan alegría y felicidad, como aquellas que causan dolor y tristeza. Todo dentro del ámbito físico y espiritual que nos rodea.

    Todas esas emociones, vivencias y experiencias enseñan a una persona a crecer en una mayor dimensión de sí misma, de manera que cuanto más capaz sea de dotar de sentido a sus experiencias, mayor será su crecimiento y más implicada estará en la construcción de sí misma.

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